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Alfabetización en Información y Datos

Actualizado: 26 abr 2025










Introducción

En la sociedad actual, la información circula de forma masiva a través de medios digitales. La alfabetización informacional (o en datos) es la competencia que capacita a las personas para buscar, filtrar, evaluar y gestionar información con criterio en entornos digitales. Esta habilidad es esencial para la ciudadanía en la era de la información, donde bulos y desinformación se propagan con facilidad. UNESCO y otras organizaciones destacan que la alfabetización digital es un proceso continuo que incluye comprender y usar la información disponible a través de la tecnología. De hecho, la UNESCO define la alfabetización digital como la “capacidad de acceder, gestionar, comprender, integrar, comunicar, evaluar y crear información de forma segura y adecuada” mediante tecnologías digitales​ (UNESCO, 2025). En entornos académicos y profesionales, la falta de estas competencias expone a los individuos a tomar decisiones erróneas basadas en datos poco fiables. Por ello, entender la información disponible y distinguir fuentes válidas se ha vuelto imprescindible para la investigación, la educación y la vida diaria.


Definición de la competencia

La alfabetización en información y datos abarca varias destrezas interrelacionadas. Según el marco DigComp, implica articular necesidades informacionales y navegar, buscar y filtrar datos e información digital de forma eficaz (Centro de Investigaciones Comunes de la Comisión Europea, 2022). También incluye evaluar críticamente la fiabilidad y calidad de los recursos encontrados y organizar/almacenar información para su uso posterior. Por ejemplo, un usuario alfabetizado informacionalmente podrá formular términos de búsqueda precisos, identificar fuentes confiables (como bases de datos académicas) y actualizar continuamente sus estrategias de búsqueda para conseguir información relevante​. En resumen, es la competencia que combina habilidades de búsqueda, análisis crítico y gestión de la información digital.


Importancia de la competencia

Esta competencia es fundamental en la educación y el ámbito laboral. Permite a estudiantes e investigadores enriquecer sus trabajos con fuentes de calidad y evita la propagación de conocimientos incorrectos. Por ejemplo, la alfabetización informacional “capacita a los usuarios con las habilidades necesarias para encontrar, evaluar y utilizar la información de manera efectiva en sus investigaciones” Doyle (1994). Además, fomenta el pensamiento crítico en la ciudadanía al proteger contra noticias falsas y discursos de odio en redes digitales. En el campo profesional, los empleadores valoran cada vez más la habilidad para tomar decisiones basadas en datos, por lo que dominar estas competencias garantiza una mayor inclusión y competencia en el mercado laboral. De hecho, estudios recientes proyectan que la alfabetización en datos (capacidad de leer, analizar y comunicar datos) será la habilidad más demandada en 2030 ​(Foro Económico Mundial, 2025), equiparándola incluso a saber usar un ordenador. En suma, esta competencia es clave para el aprendizaje continuo, la participación informada en la sociedad del conocimiento y la prevención de errores críticos derivados de fuentes no verificadas.


Cómo desarrollar la competencia

Para fomentar la alfabetización informacional se recomiendan actividades educativas específicas y recursos formativos:

  • Talleres y cursos especializados: Instrucción formal en técnicas de búsqueda y evaluación de información en bibliotecas o entornos virtuales. Por ejemplo, bibliotecarios pueden impartir talleres de bases de datos académicas o de herramientas de análisis de datos.

  • Proyectos de investigación escolar: Fomentar proyectos donde los estudiantes deban formular preguntas, buscar literatura digital y presentar resultados, integrando habilidades de búsqueda y pensamiento crítico.

  • Formación en pensamiento crítico: Ejercicios de contraste de fuentes en el aula (por ejemplo, analizar noticias o artículos científicos) para que alumnos aprendan a distinguir fiabilidad.

  • Uso de recursos didácticos digitales: Promover el aprendizaje con plataformas de alfabetización informacional (MOOC, guías online) y juegos educativos que simulen la búsqueda y selección de información.

  • Bibliotecas digitales y gestores de referencias: Enseñar el uso de catálogos digitales, repositorios académicos y programas de gestión bibliográfica (por ejemplo, Zotero o Mendeley) para organizar y citar información correctamente.


Estas acciones, adaptadas a los distintos niveles educativos, ayudan a integrar la alfabetización informacional en el currículo y en la cultura académica, formando usuarios capaces de aprovechar al máximo los recursos digitales.


Ejemplos de instituciones que trabajan esta competencia

Varias universidades y centros de investigación desarrollan iniciativas de alfabetización informacional:

  • Biblioteca Central Pedro Zulen (UNMSM, Perú): Ha organizado numerosos talleres de búsqueda y recuperación de información científica en bases de datos especializadas. En los últimos años colaboraron con proveedores como Elsevier (Scopus) y organizaron alrededor de 44 capacitaciones sobre sus recursos,​Oficina de Automatización y Capacitación Informacional de la UNMSM (2024). Asimismo, ofrecen cursos virtuales sobre el uso ético de gestores bibliográficos (EndNote, Zotero, Mendeley) para prevenir el plagio y fomentar la correcta citación​. Estos programas demuestran cómo una biblioteca universitaria impulsa la adquisición de habilidades informacionales en su comunidad.

  • Proyectos internacionales de investigación: Instituciones como la UNESCO promueven eventos globales (por ejemplo, la Semana de Alfabetización Mediática e Informacional en América Latina) donde participan ministerios de educación y universidades, compartiendo buenas prácticas para mejorar la gestión de información en la enseñanza,​ UNESCO (2022).

  • Currículum de grado y posgrado: Muchas universidades españolas y latinoamericanas han incorporado módulos sobre metodologías de la investigación y gestión de la información en carreras de diversas áreas del conocimiento, enfatizando el aprendizaje de búsquedas avanzadas, revisión bibliográfica y uso de herramientas digitales. De este modo se consolida la alfabetización informacional como competencia transversal en la academia.


Tendencias futuras

La evolución tecnológica plantea nuevos retos y oportunidades para la alfabetización informacional. La proliferación de inteligencia artificial (chatbots, asistentes virtuales, motores de búsqueda avanzados) requerirá que las personas desarrollen criterios aún más refinados para validar la información automatizada. Por ejemplo, la era de las deepfakes y la generación automática de noticias demanda entrenamiento en verificación de hechos. En paralelo, aumentará la importancia de la alfabetización de datos, ya que las organizaciones integran Big Data e IA en sus procesos. Es por ello que para 2030 esta competencia (analizar y comunicar datos) será tan esencial como el manejo básico de ordenadores​. A su vez, la expansión del Internet de las Cosas y el uso masivo de plataformas colaborativas (metaverso educativo, aulas virtuales inmersivas) exigirán alfabetizar usuarios en formatos nuevos de información (realidad virtual, realidad aumentada) y en entornos distribuidos. En resumen, el futuro demanda que la alfabetización informacional integre estrategias críticas ante tecnologías emergentes, fortaleciendo la capacidad de los ciudadanos para filtrar información fiable en ecosistemas digitales complejos​.


Conclusión

La alfabetización en información y datos es una competencia digital esencial que empodera a los individuos para navegar el mundo digital con criterio. Define la capacidad de localizar, analizar y usar información de manera efectiva y ética. Su importancia radica en garantizar una participación informada en la sociedad digital y en la mejora de resultados académicos y laborales. Para desarrollarla, se requiere una combinación de formación formal (talleres, cursos), recursos didácticos innovadores y prácticas de aprendizaje activas en entornos reales. Instituciones educativas como bibliotecas universitarias y organismos internacionales ya promueven iniciativas concretas en este sentido. Mirando al futuro, la competencia deberá adaptarse al avance de la IA, el Big Data y la realidad virtual, reforzando la alfabetización de datos y el pensamiento crítico como fundamentos para enfrentar desafíos digitales emergentes.


Referencias bibliográficas


 
 
 

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